Continuando en donde me había quedado, mi papá inmediatamente nos llevo a un restaurante para poder comer algo, si bien los restaurantes en la sierra no tienen el mejor olor (no todos, solo algunos) se come muy rico, la señora que atendía al verme pálida y fría me dio alcohol para poder calmarme, seguido de eso me trajo el caldo de gallina, no aguante mas y vomite de nuevo; si, todo eso me costo aclimatarme a la altura pero a pesar de todo disfrute de ese viaje y de todos los que vinieron así que se podría decir que valió la pena haber vomitado aquel día; bueno ya se imaginan dos hombres cuidando de una niña con soroche incluso ellos se reían, ellos que habían nacido en la carretera (hablando en sentido figurado) podría apostar que mi abuelo incluso con los ojos vendados se manejaba toda la carretera central hasta Pucallpa (menos mal no lo hizo porque aunque el manejaba muy bien, no me confió de los otros).
La idea era ir a Huánuco, el clima y la comida es rica y justo para esas fechas se estaba escogiendo a la miss Huánuco así que esos días fueron pura fiesta para los Huanuqueños porque mi papá y mi abuelo son mas tranquilos y yo era pequeña también (sino hubiera estado en el carnaval jaja).
Nos quedamos 2 días en Huánuco, un día la pasamos en la plaza viendo el carnaval, viendo todo desde la camioneta ya que si salias terminabas empapada en talco. En fin, se puede decir que fue la primera experiencia en viajes que tuve, desde ese momento me di cuenta que nunca me cansaría de viajar, gracias papá porque tal vez si no trabajabas fuera de Lima nunca hubiera viajado.
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